La política actual en materia laboral con la que se tienen que batir los autónomos no es un asunto fácil. Muchos emprendedores fracasan en sus iniciativas al no poder asumir el IRPF. Para minimizar en la medida de lo posible el efecto que este impuesto tiene sobre nuestro negocio hay que conocer en profundidad las opciones que tenemos a nuestra disposición.

Los cambios realizados en materia de IRPF, durante la legislatura pasada, aunque positivos, se quedan muy lejos de suponer una alternativa conveniente para el empresario por cuenta propia. El ahorro se estipula en poco más de cincuenta euros mensuales, lo que al cabo de un año suma en torno a seiscientos euros. Una cantidad interesante que por desgracia palidece con la cuantía a pagar.

Por suerte aquel que tenga la paciencia de consultar la normativa vigente y todo el papeleo que surge incesantemente podrá optimizar sus cuentas para ser más competitivo. Veamos algunas formas de mantenernos como autónomos sin perecer en el intento.

Conocer al detalle los gastos deducibles

Estos gastos deben estar estrictamente relacionados con la actividad que desempeña el autónomo. Por lo general no valdrán aquellos que vengan justificados por recibos, serán necesarias facturas. Por ello un primer paso en la dirección del ahorro es prescindir de servicios incapaces de facturar en favor de aquellos que sí lo hagan. El efecto puede ser contundente.

Mantener un registro contable conciso y claro

Para pagar menos IRPF es vital saber dónde estamos fallando. Anotar en nuestras cuentas la forma en que cada partida nos afecta de cara a los diferentes impuestos nos puede ayudar a detectar fuentes de gasto perniciosas que impacten negativamente en el impuesto sobre la renta de las personas físicas que vamos a tener que pagar más tarde.

No olvidar ningún gasto deducible en nuestros formularios

Los consumos de explotación, los sueldos y salarios, hasta cuatro mil quinientos euros de seguridad social a cargo de las empresas, gastos de formación, de rescisión de contratos, seguros, alquileres, cánones, licencias, reparación y conservación de bienes y equipos, servicios provistos por profesionales independientes (peritos, auditores, abogados…), IBI, IAE, IVA que no esté previamente desgravado por la declaración pertinente a este impuesto, gastos financieros y amortizaciones, y muchos otros son algunos de estos gastos deducibles. Contar con los servicios de un experto en contabilidad puede ayudar a que esta retahíla de frentes no genere demasiados quebraderos de cabeza. Téngase en consideración que un mero error nos puede poner en el punto de mira u obligarnos a pagar un monto superior al que en realidad debiéramos hacer frente si se hubiesen hecho las cosas con corrección. Puedes consultar nuestro artículo sobre los gastos deducibles para entenderlo mejor.

No intentes pasarte de listo

Algún que otro autónomo se ve tentado a recurrir a la picaresca para pagar menos IRPF. No debemos olvidar que el IRPF, como cualquier otro impuesto, sirve para mejorar la calidad de vida de todas las personas. Si has estado juntando facturas en formato pdf debes saber que estas no son aceptadas. Es necesario que las facturas virtuales se hagan a través de un documento electrónico autenticado que ambas partes puedan compartir. Por otro lado si usas el coche en tu negocio no lo uses también para motivos personales. Si lo haces no podrás desgravar el cien por cien. No te apoyes en las triquiñuelas salvo que te quieras ver involucrado en algún requerimiento de Hacienda.

Finalmente, no podemos remarcar lo suficiente la importancia del ahorro. Ahorrar es clave si quieres que tu negocio sea verdaderamente competitivo.

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